miércoles, junio 23, 2004

Gulag, hoy

Me he dado alegría ver que hay gente sensata que está leyendo lo mismo que yo, porque eso quiere decir que empiezo a escoger bien los libros que elijo en la librería, o sea: Applebaum, Anne, Gulag. Historia de los campos de concentración soviéticos, Debate, Madrid, 2004. Este libro es absolutamente fascinante; en él uno encuentra las situaciones más abyectas de este regimen criminal en la antigua URSS contadas combinando las fuentes históricas con la memoria valiosísima de los prisioneros. Pero de esta joya histórica hablaremos más adelante. Hoy quiero centrarme en lo mismo pero ni en la Unión Soviética ni ayer, sino hoy y en Korea del Norte. La U.S. Committee for Human Rights in North Korea (HRNK) ha publicado hace unos meses The Hidden GULAG: Exposing North Korea’s Prison Camps (aquí, en pdf), prologado por Applebaum. Quizá lo más llamativo del libro sea la publicación de fotos satélite de verdaderos campos de concentración en enero de 2003 (¡Enero de 2003!). No hay palabras, de verdad. De lectura obligada.

martes, junio 15, 2004

Mis disculpas

Mis padres me han enseñado que en la vida uno tiene que ser educado. Soy así de revolucionario y radical. Yo no me ajusto a los cánones del momento en los temas de la educación, sólo tienen que ver a los de la ESO (No ha todos, es berdaz). Por eso estas líneas: para pedir disculpas en pasado y en futuro a mis tres o cuatro lectores, y es que mis labores académicas me tienen absorto, o sea, que estoy de lleno en los exámenes. Pido disculpas por no haber escrito en estos días, y disculpas por no poder escribir en los siguientes. A ver. Pero cuando llegue temblará el misterio. Bueno, no sé si el misterio, me conformó con que la burra de un par de coces.

viernes, junio 11, 2004

La entrevista-estocada

No pienso dedicar más de un par de líneas a la entrevista que ayer le hizo Blatasar Magro a Mayor Oreja. De verdad, nunca en mi vida había visto cosa igual. Perplejidad (y un poquito de indignación). Es de pura necesidad o pirvatizar o desmantelar la cadena.

miércoles, junio 09, 2004

El cine español

El cine español me recuerda al cuento de la buena pipa, o sea, una tomadura de pelo. Ayer llegó a mis manos una publicación: Academia: Revista del cine español, nº 34, Invierno 2004, editado por la Academia Española de cine (de la Sampietro, la Coixet o la Bollaín -a la que escuché decir que el problema de España era la vivienda o la cultura y que el terrorismo está muy sobrevalorado, tócate las narices). Pues bien, en la páguina 66 de dicha revista, bajo el título "El fomento del cine español: el sistema en la encrucijada", aparece un gráfico en torno a la dotación del fondo de protección a la cinematografía y su progreso en los últimos años. Así, el fondo se fue incrementando desde los 31,6 (1999) hasta el 40,8 millones de euros (2002). Y en esas estamos. Claro, este es el dinero que pone el Ministerio de Educación y Kultura, a lo que habría que sumar lo que apoquinan las cadenas públicas productoras de muchas películas, los premios y concursos de entidades públicas, demás subvenciones de organismos autonómicos o comunitarios, y, como no, los cinco o seis euritos que cuesta el cine. Que alguien me haga la cuenta. Ya que tanto hablan, con todo este dinero se le da de comer a varias Angolas, como les gusta restregarnos a los liberales (hay que echarle valor). No hay vuelta de hoja en este tema; estas subvenciones son un auténtico robo dudasamente legal. Después de lo que los titiriteros filósofos (en célebre frase de don Federico Jiménez Losantos) han hecho en estos últimos años, no se puede tener la osadía de seguir pidiendo la millonaria limosnita. Hombre, en realidad sí: y es que el PSOE tiene una deuda morrocotuda con los artistas, y éstos no perdonan una y aquéllos las pasan todas. Qué torpes. Por cierto, estoy del Resines... Ay, qué a gusto me he quedado después de todo esto. Seguiremos hablando de cine, que es una fuente inagotable de putrefacción. Posdata: Esta bitácora está dedicada a mi amigo Toño, admirador de Galdós y de Bardem, contradictio in términis [Toño, come on to the station]

domingo, junio 06, 2004

Ronald Reagan, in memoriam

No ha sido mi Presidente ni recuerdo cuando gobernaba. Tengo algunas imágenes en la cabeza de Reagan pronunciando algún discurso, pero poco más. Fue más o menos hace un par de años cuando empecé a interesarme por eso que llaman política. Pasé de aquel socialismo teóricamente para los pobres a un liberalismo, de hecho, para los pobres. En ese momento empecé a conocer a Ronald Reagan. Quedaban lejanos sus años de mandato, y cuando hacía mía aquella frase suya -"un comunista es alguien que ha leído a Marx, un anticomunista es alguien que ha entendido a Marx"- su vida pendía de un hilo. Ayer murió Ronald Reagan. Durante sus ocho años de mandato, los hechos hicieron tambalearse los cimientos de varias teorías políticas, y, por mucho que diagan, la "guerra de las galaxias" derribó un Muro, que años antes parecía el Everest. Ya he leído varios obituarios que llenan de escoria la tumba donde descansará Reagan, queriéndola convertir en la ciénaga donde el liberalismo se pudrirá. La política de Reagan ha tenido errores, pero muchos más aciertos. Ya les gustaría a muchos que las libertades que defendió este presidente se fueran con él, y que jamás volvieran. La historia pondrá a cada uno en su sitio. Descanse en paz.

sábado, junio 05, 2004

Aun así, amigos

Entre porro y porro mis amigos hablan de temas de lo más intrascendentes. Qué les voya pedir. Serían las dos de la mañana cuando a alguien se le ocurrió hablar de filosofía y de la selectividad y de Locke y de Marx. En fin, que yo no podía articular sonido entre tanta demostración de sapientia a lo bachillerato. Desgraciadamente, todo degeneró cuando Chiqui entendió "Mitch" en lugar de Nietzsche, y pensó en Mitch Buchanan, aquel otro filósofo de Los vigilantes de la playa, y cuando Alberto sentenció con tono entre solemne y macarra -muy de su estilo- "esos eran todos unos pillaos". Se acabó aquel atisbo de conversación un par de pulgadas más alta que la superficialidad. Algunos terminaron a gritos (Pedro en el medio, como siempre que se alza la voz), otros fumando mejor que hablando, y otros, ya se sabe, con sus diversas movidas (este es un homenaje a Julito, ni tú ni yo). Al final, Pablo me llevó en moto a casa, y me metí en cama pensando en que no creo que haya nadie en el mundo que pueda tener mejores amigos que yo. Es una certeza, que diría Descartes.

miércoles, junio 02, 2004

Libro de los días

En México les llaman trovadores y son los mejores del mundo, no me cabe la menor duda. Uno de los maestros es Fernando Delgadillo: una guitarra bajo el brazo y en la mano versos impagables que no están en libros ni en las primaveras (lo sé porque los he buscado). Les pongo uno de sus poemas; faltan los arpegios, pero incluso así. Del libro de los días (Campo de sueños): Los sueños son espuma de la mar, Y hay que poner la capa como el viento venga. El talento trabaja, el genio crea. No vuelvas nunca al sitio donde tus viejas alegrías. La concordia alimenta, la discordia nos consume. Ningún hombre es mejor que su conversación. Una respuesta suave es la cura para la cólera. Nunca respondas la pregunta que no te hayan hecho. Si el ánimo se inclina son los pies los que resbalan. Cuenta tus penas a ti mismo, tus alegrías al mundo, Pon las cosas en su sitio que ellas te darán el tuyo. Depende mucho la felicidad del movimiento, Estudia el poder del silencio. Corona de la buena voluntad es la humildad. La herida que es causada por la lengua es incurable. Siempre el mejor negocio es terminar contento, Y verdad que hiere es mejor que mentira que te alegra. Una palabra dicha a su debido tiempo Es como una manzana de oro en charola de plata. Un abrazo al encuentro es mejor que al despedirse, Y nunca es tan pequeño el vicio en el que se reincide. Se piensa en la salida antes de entrar, Y cuánto de ser feliz consiste en dar. Si desgraciadamente tienes que mendigar, Llama sólo a las puertas de las grandes casas. Cuando las armas están listas el buen sentido falta. El mejor compañero ante la adversidad es un libro. El final es principio en mi canción. Los rumores son mentiras a medias. Y la lengua del sabio está en su corazón, Y el corazón del tonto está en su lengua. No sé si siempre pasa esto que canto, Yo lo aprendo en mi Libro de los Días; En éste me derrumbo y me levanto, Para saberlo aún quedará la vida.

Bono y la curz (II)

Bono ha renunciado a la cruz. Ya dije lo que pensaba en la bitácora anterior, por lo que me alegro que el Minijtro haya tomado esta decisión. En honor a la verdad he de decir que no me lo esperaba. Quedémonos con esta buena noticia, y olvidémonos del resto de frases sobre que su aunténtica medalla son el regreso de las tropas y demás sandeces que ya producen hartazgo. Rectificar es de sabios.