viernes, diciembre 31, 2004

FELIZ 2005

Feliz año a todos. Para terminar el año con una sonrisa colgaré un texto que me llegó al mail y que habla del tiempo y de lo que por suerte algunos hemos vivido. Que nadie se me atragante con las uvas. El año que viene paso lista.

Mirando atrás es difícil creer que estemos vivos: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes de 10-12h con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista. No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños. Andábamos en bicicleta sin casco, eso sin contar con que hacíamos auto-stop.

Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a "lo que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era el mas bestia. Pasábamos horas construyendo nuestros carros de rodamientos para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que nos habíamos olvidado de los frenos. Después de chocar con algún árbol, aprendimos a resolver el problema. Jugábamos a "churro media manga mangotero" y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.

Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y solo volvíamos cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. Eso si no buscábamos maderas en los contenedores o donde fuera y hacíamos una fogata para asar patatas y contar historias de miedo. No había móviles.

Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables. Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada, eran cosa de niños y se curaban con Mercromina y unos puntos. Nadie a quién culpar, sólo a nosotros mismos. Tuvimos peleas y nos "esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo.

Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.Estábamos siempre al aire libre, corriendo y jugando. Compartimos botellas de refrescos y nadie se contagio de nada. Solo nos contagiábamos los piojos en el cole. Cosa que nuestras madres arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.

No tuvimos Playstations, Nintendo 64, vídeo juegos, 99 canales de televisión, películas en vídeo, sonido surround, móviles, computadores ni Internet. Nosotros tuvimos amigos. Quedábamos con ellos y salíamos. O ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos encontrábamos. Y jugábamos a las chapas, al peón, a las bolas, a la lima, al rescate ..., en fin tecnología punta. Íbamos en bici o andando hasta su casa y llamábamos a la puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá fuera, en el mundo cruel! !Sin ningún responsable! ¿Cómo lo conseguimos?

Hicimos juegos con palos y balones de fútbol improvisados, y comimos pipas y, aunque nos dijeron que pasaría, nunca nos crecieron en la tripa ni tuvieron que operarnos para sacarlas. Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar y algunos incluso chupaban el grifo. Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la "escopeta de perdigones", antes de ser mayores de edad y sin adultos, DIOS MÍO!!

En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos. Los que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción. Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repitieron curso. ¡Que horror, no inventaban exámenes extra! Y ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo, no en un chat diciendo :) :D :P Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias. No había nadie para resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si trasgredíamos alguna ley, era inadmisible. ¡Ellos protegían las leyes! Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.

Tú eres uno de ellos. ¡Enhorabuena! Pasa esto a otros que tuvieron la suerte de crecer como niños, antes de que los abogados y los gobiernos regulasen nuestras vidas, para nuestro propio bien.

sábado, diciembre 25, 2004

Feliz Navidad

Felicidades a todos, y especialmente a los compañeros de viaje de Redliberal por TANTOS y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos y tantos motivos. Siempre que llegan estas fechas me acuerdo de esta cita: "La Navidad es una época en la que los niños le piden a Papá Noel qué es lo que quieren y los adultos pagan por ello. El déficit del estado es cuando los adultos le piden al gobierno lo que quieren y los niños pagan por ello". (Richard Lamm, ex-gobernador de Colorado, EE.UU.)

jueves, diciembre 09, 2004

Hecatombe trolera, neonazismo mediático, mentira bolchevique, truculencia informativa, intoxicación incalificable, pluscuaengaño sectario, megabola insoslayable, inquina perdiodística, semejanza hitleriana, ahijados leninistas, falsedad insoportable, patraña sangrante, perfidia compulsiva, pillaje vergonzoso, polanquismo vomitivo, nauseabundo, histriónico, académico, esquizofrénico, histérico, comediante, rabioso, vengativo, norcoreano, resentido, chabacano, bobalicón, soviético, ilegal, castrista y con p de p. Jose Carlos ha hecho un trabajo fantástico resumiendo el asunto. La crítica más salvaje la he escuchado ayer por la noche en el Tirachinas de Abellán-no-me-corto-un-pelo, con un Radiador absolutamente tremendo (no he encontrado el enlace, quizá lo pongan más tarde), donde aparecían cortes de ayer mismo de Carlos Carnicero, José R. de la Morena, Carlitos Llamas, Anido, Olga Viza (?), Mercedes Milá (??) -estas dos últimas en RNE a través de nuestros impuestos- y otros tantos criticando sin tener la más remota idea de lo que decían, o quizá sí, ya me entienden, mintiendo más que Goebbels, escupiendo flemas viscosas de veneno informativo, salvajemente manipulador. Ja. El tiro por la culata, sino, al EGM.

miércoles, diciembre 08, 2004

Una breve nota sobre los pasados Ondas

De los Premios Ondas ya se ha hablado mucho y mal, como debe SER. Pero es que al ver la repetición hace pocos días uno tiene la sensación de que si fuera Freud o sociólogo podría haber hecho varios tratados sobre la gala. Polanco salió casi tanto como Gabilondo. Estaba sentado como un sapo hinchado esperando a que sus cámaras le enfocasen, a él o al Académico Janli cuyo único destello de lucidez es el título de uno de sus libros, Francomoribundia, y total que es copiado. No consigo averiguar por qué don Jesús brilla cuando sale por el televisor; no me refiero a la calva o a los carrillos, que naturalmente destellan de puro sudor, sino a su ropa, como hilvanada con pan de oro. Recuerdo que estaba muy alegre cuando entregaban sus premios y lo enfocaban, con una sonrisa próxima la de ZP, ridícula pero adinerada e ilegal y mucho más vieja, y con los ojos de aquél que con una mano reparte premios y con la otra doctrina, ideología, dogmas, mentiras y gargajos intelectuales. Así sucedió con el autopremio a los cuatro días de gloria de la SER que bien valen una moncloa, el más comentado. Me llamó mucho la atención cuando Bebe subió a recoger el premio de artista revelación porque "ha triunfado reivindicando los derechos de la mujer a través de un estilo y sonido muy personales". En este país escasean las feministas, por eso se ha creado un concepto nuevo de feminismo en el cabe casi todo el mundo siempre que se sea algo progre y te cortes las puntas desiguales, en el que no cabría Wendy McElroy. Para Polanco, la SER, Gabilondo, Nierga y demás el reivindicar los derechos de la mujer no es otra cosa más que hacer canciones pegadizas como Malo, en las que al son del chunda-chunda nos tomamos nuestras copas y bailamos, tatareamos o gritamos unas letras que hablan de maltratos y de muertes, o como Con mis manos, en la que al hablar de la masturbación femenina se reivindica y mucho, a la vez que se hinchan las arcas de esta cantante undergraund, cuidadosamente desaliñada.
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Pensé en dejar morir este tinglado y dedicarme a lo mío. No me daba cuenta del tiempo que pasaba al día delante de los periódicos, de las noticias, conectado a internet o escuchando la radio por el mero hecho de conocer más o de crearme una visión de conjunto más completa. He intentado desengancharme un poco de la actualidad. Durante el tiempo que he pasado sin escribir en Humeando he terminado las decenas de libros que tenía a medias y releído algunos otros que uno tiene que releer por placer o porque sí, como El hereje, Ventanas de Manhattan, La vida invisible, Gulag, Hacia otra luz más pura o Camino de servidumbre. Ya hace unos cuantos años que decidí para mí los libros, no los periódicos, en una acertada elección. Una vez que me he aclarado la jararquía intentaré pasar por aquí asiduamente a comentar, simplemente a comentar.