I: 1997. No recuerdo si nos colamos a sabiendas, por causalidad o a golpe de Providencia. Conmigo venía Raúl o algún Iglesias Vidal o Diego o alguno que ya he olvidado definitivamente, quizás fuese de Vigo. Aparecimos en la tan pretendida "zona rosa" tras sortear cuidadosamente neocatecumenales con guitarras y monjas negras negrísimas a un rosaio pegadas, que parecía que hablaban en lenguas antiguas o africanas, puede que latín con acento nigeriano, rezando entre sonrisas Avemarías en plena noche. Miramos hacia atrás buscando a los nuestros, pero era difícil encontrar a alguien entre un millón y medio de personas. Creo que fue la única vez que vi a un millón y medio de personas riendo, posiblemente a causa del calor sofocante o porque allí solo había sitio para cuatrocientas mil. Unas chicas polacas nos dieron dos botellas de agua, bebimos una y la otra se la ofrecimos a un viejecito irlandés que también estaba riendo, creo que de sed. En frente, en cuatro o cinco horas el Papa subiría al escenario, en el que nos reclinábamos entre risas y chácharas mi amigo y yo, para celebrar el acto central de la Jornada Mundial de la Juventud en el París de 1997, la Santa Misa del domingo, en la que recuerdo que anunció a Santa Teresita de Lisieux como futura Doctora de la iglesia entre aplausos y risas, mientras nosotros, ya lejos de la zona rosa e incluso de la amarilla, a escasos mil o dos mil metros de Santo Padre, con un millón y medio de personas delante, también reíamos.
II: 2005. Ayer el Papa agonizaba rezando el Via Crucis. En España, la televisión ofreció una cobertura tremenda al suceso, no es para menos, en este país laico. Fue el día de una fauna grimosa hasta la extenuación, gremial hasta la exasperación, que se pasea de programa en programa eructando ignorancia y repitiendo palabras que aprendieran hacía pocos minutos como Camarlengo. Fue el día en el que Urdaci se paseo por los platós de Telecinco, hay que ver, sentado al lado de una insigne tertuliana que sin despeinarse podía hablar de las más profundas cuestiones teológicas y a las pocas horas, y con las misma sapiencia, contarnos los avatares de Nuria Bermúdez o Albano. Todos opinaban sobre este Papa: el Papa político, el Papa de los pobres, decían los teólogos de la liberación que deben de tener convenio con Telecinco, el político de Dios, el Papa de la Edad Media, reaccionario, conservador, que salga cualquiera menos Ratzinger, el Papa genocida, que se usen condones que superpoblamos y el SIDA, el Papa mediático, el Papa que fue a ver a Pinochet. Hace unos años tuve la suerte de ver rezar al Papa a escasos metros, y no es comparable a la mayor puesta de sol. El Papa Santo, enamorado. Hoy Juan Manuel de Prada: "Cuando, por ejemplo, se dice, con necedad muy del gusto contemporáneo, que Juan Pablo II ha sido un Papa «progresista en lo social y conservador en lo moral», no se entiende que su doctrina no puede enjuiciarse a la luz pobretona de las ideologías; no se entiende que sus encíclicas y documentos pastorales -tan poco leídos, por lo demás, por quienes se atreven a criticarlos-, así como su elección vital, sólo resultan inteligibles a la luz primigenia del Evangelio. La necesidad de conversión que Juan Pablo II ha predicado sin desmayo, ese ímpetu de santidad que ha querido contagiarnos constituye, claro está, un escándalo para nuestra época, tan dispuesta a entregarse al marasmo de la facilidad. Este Papa nos ha descubierto -nos ha recordado, más bien- que el compromiso cristiano es una expedición exigente, dificultosa, ímproba, en pos del espíritu."
III: 2005. Según leo en un Confidencial, los ángeles harán la ola cuando el Santo Padre entre en la eternidad. Yo le he dado el día libre a mi Custodio para que no se lo pierda.

2 Comments:
Me parece muy mal que le dieras al viejo irlandes la botella de agua.Supongo que lo matarias al instante.
En cuanto al Papa le hara la ola los 500 santos que ha canonizado.
Aunque yo creo que ira a otro sitio donde tambien le daran una calurosa acogida.
Me encanaría participar de un sociedad tan caecumenal y conciliar donde también se llevan. Supongo que los Cardenalres reuindos en Divino Conclave, participaran de ese sentimieno tan espiritual, distante de cualquier tentación mundana por la que aspirar al poder. Me encantaría pensar algun día que, salvo a mi novia, ver a alguien puede ser similar a una puesta de sol, pero jamás lo haré de alguien con quien nunca he conversado. Alguien que me ha llamado pecador por pensar que el sexo es la mejor forma de comunicación posible o porque mi amigo del alma gay pueda casarse para que sea feliz. En cualquier caso, y salvo matizarte que lo que ha hecho Juan Pablo II no es sino una versión subjetiva del Evangelio mis más sincero pésame y un sentido deseo de vocacion crítica hacia lo que perteneces para ti.
Publicar un comentario en la entrada
<< Home